Duncan McKenzie. Primera parte

Era un día espléndido, el primero tras el frío invierno que quedaba atrás y que había dejado las puertas abiertas a la primavera. El tibio sol hacía gotear la escarcha de los árboles y el sonido del agua que corría por los riachuelos improvisados por el deshielo la hizo sonreír. Había pedido permiso a su padre para salir, pero este, reunido con sus hermanos, apenas había levantado la cabeza para mirarla y asentir mientras le indicaba que no lo molestara y les dejara solos…

Continuar leyendo