I Encuentro Literario «Monóvar Romántico» (primera parte).

Cuando Mariola, al frente de la organización del primer encuentro Monóvar Romántico, se puso en contacto conmigo para asistir un 4 de agosto, en un pueblo del interior de Alicante, a un evento que estaba organizando, tengo que reconocer que tuve algunas dudas. Pero tras meditarlo (poco, tampoco creáis que mucho, que soy un poco facilona para esto de los eventos) le dije que sí. Menos mal. Fue un evento de esos en los que disfrutan tanto autores como lectores y aunque el tema principal sigue siendo la novela romántica, no nos marcamos un Francisco Umbral hablando solo de nuestros libros. Hubo debate del bueno y eso siempre dinamiza cualquier tipo de reunión.

Como ya se ha hablado mucho del evento (y si queréis saber más visitad los enlaces que os dejo más abajo), voy a daros mi visión particular.

En general, como he dicho, en el evento no se habló de novelas específicas o de autores concretos, sino que se trataron temas generales dentro de la romántica.

La organización y moderación, para mi gusto, excelentes. Condujeron las discusiones de forma discreta y amena, lo que es de agradecer, poniendo el foco en los temas a tratar y no en ellas mismas o en los autores. Además, mejorando lo presente, había autoras de amplia trayectoria que siempre aportan algo interesante.

La fina línea que separa la romántica de otros géneros

En la primera mesa participaron José C. Gimeno, Ana R. Vivó, Lorena Escudero y Leo Mazzola, moderados por Mariola Martinez, y se trataron los límites de la romántica bajo el título de “La fina línea que separa la romántica de otros géneros”.

Apareció el tema de la definición de “Novela Romántica” y, aunque hubo ciertas desavenencias, creo que hay bastante consenso respecto a lo que podemos llamar novela romántica. Aquella que tiene como eje principal una relación romántica y acaba de forma satisfactoria para el lector. Vamos, que tengan ese final feliz que las lectoras de romántica esperamos en toda novela del género.

También se habló sobre los subgéneros de la romántica y de las etiquetas. En este punto y después del constructivo tira y afloja que se vivió, voy a dar mi opinión personal.

Creo que, como lectora, categorizar y etiquetar es necesario para dar más facilidades a la hora de seleccionar lecturas. Si busco una novela romántica es por que quiero que al acabarla se me regale ese final satisfactorio, y dentro de esto tenemos la suerte de poder elegir en un enorme abanico de posibilidades que son los subgéneros. Si me apetece fantasía, erótica, contemporánea, histórica… debería poder seleccionar entre aquellas que ofrezcan lo que busco en un determinado momento.

Surgió el tema de que, por marketing, se catalogan novelas (o se aplican etiquetas) en géneros que no son los correctos. Por poner un claro ejemplo, cuando el boom de la romántica erótica muchas novelas que no lo eran se englobaban como tales por si vendían más. Lo que produce malestar al lector que sí buscaba ese erotismo. Del mismo modo se crean nuevas etiquetas para intentar agrupar una serie de novelas más o menos de moda. Luego surgen subdivisiones de esas etiquetas cuando aumenta la saturación. Por ejemplo Young adult, New adult, etc.

El caso es que antes de Internet en la librería se agrupaban los libros existentes en géneros amplios. Románticos, Novela negra, Fantasía y Ciencia ficción. Pero dentro de las webs de ventas de libros tendríamos miles de novelas en cada una de estas categorías, lo que hace necesario crear más categorías si no queremos tener que pasar cientos de páginas hasta encontrar lo que realmente buscamos. La novela que queremos podría estar en la página 50 de la categoría ROMÁNTICA, donde nadie la va a encontrar, pero podría estar en la página 2 de ROMÁNTICA / ERÓTICA / PARANORMAL donde sí se verá más fácilmente.

Y ojo que Amazon está cambiando la forma de presentar los libros. Antes se notaba más esa categorización. Ahora me da la impresión de que están dando más importancia al orden (ventas, novedades) dentro de géneros amplios, que a subgéneros concretos.

En definitiva creo que somos los lectores los que de una forma u otra creamos los géneros, subgéneros y etiquetas porque buscamos algo concreto. Aunque la industria y el marketing intenten dirigirnos en un sentido u otro. Los escritores nos conformamos con que las editoriales nos pongan en la categoría correcta o que nos dejen poner las etiquetas que consideremos adecuadas en Amazon a nuestras novelas.

Y para acabar, una idea que me ronda por la cabeza desde hace tiempo. ¿No deberíamos “publicitar” la romántica en otros géneros? Es decir: nos quejamos de que se maltrata a la romántica, de que es un mundo un tanto cerrado… ¿No deberíamos exportar novelas románticas a todo tipo de lectores? ¿Invadir otros géneros? Si sé que a alguien le gusta la novela negra, intentar buscar una novela negra romántica y recomendarla. Si a alguien le gusta la historia, recomendar romántica histórica… ¿No me digáis que no sería estupendo?

Y esto es lo que dio de sí solo la primera mesa. Próximamente seguiremos.

Recent Comments

  • Leo Mazzola
    25/08/2018 - 11:51 · Responder

    Una reflexión interesante. Estoy de acuerdo en que la novela romántica es un mundo algo cerrado, y creo que en parte se debe a su carácter un tanto «excluyente». Como ya apunté en el debate de esta mesa creo que debemos ser más generalistas y no tan cerrados en la calificación del género, pero ese es un tema inagotable que surge en todos los eventos de novela romántica y en el que siempre hay opiniones encontradas. Muy buen artículo Tessa. Un abrazo.

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